
En su editorial para ContrAgenda, Carlos Quiroga advirtió que la disputa por las Islas Malvinas no se limita al territorio: también involucra la apropiación de la pesca, la producción agropecuaria y las enormes reservas de petróleo del Atlántico Sur. Con el proyecto Sea Lion como emblema, empresas extranjeras avanzan sobre recursos argentinos mediante licencias otorgadas unilateralmente por el Reino Unido.
La recuperación de las Islas Malvinas es un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino. Pero ese objetivo, sostuvo Carlos Quiroga en su editorial para ContrAgenda, no debe pensarse únicamente en términos de tierra y soberanía territorial. En las islas y en los espacios marítimos circundantes también está en juego una riqueza natural extraordinaria, que hoy es explotada por intereses extranjeros.
“El objetivo es recuperar Malvinas. Concienzudamente, con las herramientas que hagan falta, pero sin descansar ni un minuto en pos de ese objetivo”, afirmó Quiroga.
La dimensión económica de la ocupación británica suele quedar relegada en la discusión pública. Sin embargo, detrás de la presencia colonial existe un sistema de explotación de recursos que genera enormes ingresos. La actividad pesquera, por ejemplo, representa alrededor del 40% del producto bruto interno de las islas. A eso se suma la producción agropecuaria: más de un millón de hectáreas destinadas principalmente a la cría de ganado ovino y a la exportación de lana.
No obstante, el punto de mayor preocupación es el avance de la explotación petrolera offshore en aguas argentinas usurpadas.
Sea Lion: petróleo argentino en manos extranjeras
A unos 200 kilómetros de las Islas Malvinas se encuentra Sea Lion, un yacimiento petrolero ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. El proyecto es impulsado por Navitas Petroleum, de origen israelí, y la británica Rockhopper Exploration, sobre la base de licencias concedidas unilateralmente por las autoridades isleñas.
Las compañías proyectan iniciar la producción hacia 2028, con una primera etapa estimada en decenas de miles de barriles diarios. Más adelante, el desarrollo podría alcanzar una escala comparable a una fracción significativa de Vaca Muerta. Esto significaría ingresos millonarios en regalías e impuestos para la administración colonial de las islas, provenientes de recursos naturales que pertenecen a la Argentina.
“Es recurso natural nuestro, de los argentinos y las argentinas, en manos ajenas”, sintetizó Quiroga.
El riesgo no termina en Sea Lion. Las empresas ya contemplan nuevas tareas de exploración en áreas cercanas, con la posibilidad de desarrollar otros yacimientos de características similares. La exploración es el paso previo a una explotación futura y consolida un esquema de apropiación de largo plazo en el Atlántico Sur.
Una decisión unilateral en un territorio en disputa
La Argentina sostiene que estas actividades carecen de autorización nacional y se realizan en espacios pertenecientes a su plataforma continental. La legislación argentina exige el permiso de las autoridades competentes para explorar o explotar hidrocarburos en esa zona. Además, la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras se encuentre pendiente la resolución de la disputa de soberanía.
Para Quiroga, el avance británico también expone la posición del actual Gobierno argentino. En su editorial cuestionó el silencio y el acompañamiento político frente a decisiones que profundizan la ocupación y permiten que recursos estratégicos del país queden en manos extranjeras.
Malvinas no es solamente memoria ni una extensión de tierra distante. Es soberanía nacional, proyección sobre el Atlántico Sur recursos pesqueros, energía y futuro. Por eso, recuperar las islas también implica conocer qué riquezas están siendo explotadas y comprender los intereses económicos que sostienen la ocupación colonial.
Como planteó Quiroga, la causa Malvinas exige una política nacional constante: sin estridencias vacías, pero también sin resignación, sin silencios y sin abandonar jamás el objetivo de recuperar lo que pertenece al pueblo argentino.
Esta nota fue elaborada a partir de la editorial de Carlos Quiroga emitida en ContrAgenda, por el streaming de Oktubre.



